martes, 7 de junio de 2016

Siempre se puede reducir más.

O casi siempre. Esa es la conclusión a la que he llegado tras no terminar de dar crédito a todo lo que está saliendo en ésta segunda criba tras un año de viaje al Minimalismo.

Y creo que es porque el arte del desapego se va entrenando y si tienes cien cosas, y utilizas solamente veinte, cuando tienes cincuenta, no es de extrañar que sólo uses diez habitualmente. O eso me está ocurriendo. No deja de ser una reflexión que quería compartir.

A cambio se van ganando muchas otras cosas. Lo que más me está fascinando últimamente es el tema de la luminosidad. Hoy mismo por la mañana he hecho el amago tres veces de ir a apagar la luz puesto que creía que estaba encendida, y no, estaba apagada, sólo que no había trastos que impidiesen su paso e iluminasen toda la estancia. Desde hace un año están saliendo trastos, y ahora con el verano casi a punto, tantas horas de sol y tan intensas, parece otra casa.

El espacio también es interesante apreciarlo, aunque eso es inmediato. Cuando vas sacando trastos, reubicando, ordenando y sacando muebles, es automático, se aprecia y disfruta inmediatamente todo ese espacio libre, y anima a continuar siempre un poquito más.

El ahorro también se va notando, poco a poco, pero se notan esos euros de menos en las facturas de los suministros, y esos euros más a la hora de salir a disfrutar de alguna experiencia que otra.

El tiempo, cuánto no habré hablado ya de él, cuanto tiempo libre se va ganando poco a poco, obviamente, menos que limpiar, menos que ordenar, menos que guardar, más tiempo para mi. Lo gracioso es que gran parte de él lo sigo reinvirtiendo en seguir destrasteando, tiene su gracia el nuevo hobby al que me he habituado :D

Hoy el post es más bien reflexivo, es bonito darse cuenta de esas pequeñas cosas aunque siga pasando el tiempo y parezca que ya una lo ha experimentado todo en éste nuevo rumbo y vida más Minimalista. Me apetecía compartirlo.

¿Lo vais notando también?

10 comentarios:

  1. Tienes toda la razón, como todo, el desapego por las cosas materiales también se puede practicar y es cierto que te invade una gran sensación de libertad cada vez que salen de tu casa cosas que realmente no necesitas. Seguimos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que es verdad, cada vez que salen de casa los trastos para no volver, me entra un no sé qué en todo el cuerpo que no se puede explicar, pero qué gusto!! jejeje. A seguir!!

      Un besote Paula!!

      Eliminar
  2. Me pasa lo que a ti, me identifico en cada palabra de este post que has escrito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Aprendiza!! un placer leerte por aquí también, me gusta tu blog!!

      Un abrazo!!

      Eliminar
  3. Incluso yo noto eso que dices, a pesar de ser malista (no minimalista, que aún no he llegado a tanto, ja ja ja).

    EStooooo... que cuando te aburras te puedes venir a casa a vaciar, ja ja ja (es broma, es broma, es bromaaaaaa).

    Yo voy más lenta, pero es cierto que se nota sobre todo en la cantidad de tiempo que no uso para limpiar trastos, porque no hay tantos.

    Estoy deseandito que lleguen las vacaciones porque tengo grandes planes para vaciar.


    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay! las vacaciones... para lo que sea, bienvenidas sean jejeje. Buena suerte en el vaciado, te vas a quedar en la gloria cuando acabes!!

      Besotes!!

      Eliminar
  4. Vaya que si se nota!! Totalmente de acuerdo en TODO ;D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola guapetona!! un besote y a seguir!!!

      Eliminar
  5. Yo como estoy empezando y voy muy poco a poco pues aunque es cierto que ya noto la casa distinta lo que noto es mi mente más sosegada no os ocurre a l@s demás???

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, sí!! parece ser que al haber menos distracciones la cabecita se centra más y parece que va una más tranquila por la vida. Quizás por eso que crea adicción, ya bastante estrés hay por la vida para añadirle más en casa, verdad?

      Besitos Paqui!!

      Eliminar