lunes, 25 de abril de 2016

Segunda escapadita de la temporada.


Esta vez ha sido más dilatada, todo un fin de semana en plenísima naturaleza, respirando aire puro, descansando y disfrutando. Ha sido muy divertido, y un poco aventurero, pues era la primera vez que salíamos de acampada en cinco años y además solos. Así que los  nervios de principiante estaban asegurados.

El destino fue Las Nogueras de Nerpio, en Albacete, un camping rural que da mucho juego en todas las estaciones del año. Sobre todo para niños, que tienen distracciones y actividades a todas horas. Nosotros llegamos, nos asignaron la parcela, mi hija se despidió y se fue a jugar con otros críos en las colchonetas. Ella apenas tocó el suelo del camping, literalmente :D . 

Y nosotros montamos tan a gusto, ningún problema, la tienda estaba en perfectas condiciones y la montamos en apenas 15 minutos. Descargamos y ordenamos las cosas que llevábamos y listos para empezar a descansar.

El tiempo no nos terminó de acompañar, estuvo chispeando la mayoría del tiempo, pero era tan suave, que hasta se agradecía, y frío también hizo mucho, por la noche sobre todo era un congelador, a pesar de estar a finales de abril, apuntaré alguna mantita extra para la próxima escapada.

Queda patente el hecho que no se necesitan tantas cosas para vivir, al tener lo justo y necesario para pasar los días, y sin distracciones ajenas, pasamos el tiempo maravillosamente, hablando, paseando, jugando a cartas por las noches mientras llovía, fue todo genial.

Allí en concreto, tienen de todo para que los niños no se aburran, para ellos se puede decir que es turismo de aventura, porque tienen unas actividades de lo más variopintas. Hasta piscina climatizada, donde se puede ver la nieve en invierno mientras ellos se bañan.

Esa cosita rosa que se ve es nuestra pequeñaja que ha salido demasiado valiente, y como se puede apreciar, apenas tocó tierra en todo el fin de semana :D

También conocí a un ser entrañable, había algunos gatos pululando por allí, y uno rojito y blanco se acercó a mi y me conquistó, anda que no saben nada. Lo llamé Bob, en honor al protagonista de un libro que se llama Un gato callejero llamado Bob, éste en cambio, es un gato campista llamado Bob. Pero ambos son rojos J

No se anduvo con rodeos, me estuvo observando hasta que terminé de ordenar las cosas, y cuando me senté, me hizo unas eses en las piernas, y en pocos segundos ya lo tenía subido al regazo. 

En cinco minutos, ya se tomó su confianza y empezó a darme mordisquitos en la mano. Capté la indirecta y le dí algo algo de comer.... y de merendar.... de cenar.... también de desayunar al día siguiente..... y así estuvo con nosotros la mayor parte del tiempo haciéndonos compañía :D

Cuando hacía bueno salíamos y cuando llovía, nos resguardábamos en la tienda. 




En la madrugada del sábado a domingo cayó una buena tormenta y domingo ya no apareció. Salió el sol, lo cual nos vino estupendo para que se secase la tienda, hicimos la última actividad con la niña, y ya recogimos y salimos de vuelta. No me pude despedir de él pero como pensamos volver, seguro que volveremos a pasar otros buenos ratos.

Ha sido un fin de semana de lo más completo, divertido y económico, que sin duda espero podamos repetir. Se nos ha hecho cortísimo pero hemos vuelto con las pilas totalmente recargadas y un poco desorientados por el contraste :D

Totalmente recomendable, sobre todo si vais con niños.


2 comentarios:

  1. Qué guai. Tu niña lo ha pasado estupendo, es obvio.

    El gato... menuda intuición, o tal vez te olió, pero fíjate si sabía a quien se arrimaba.

    Me alegro mucho de que os hayais divertido tanto.

    Besotes.


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    1. Muchas gracias guapetona!!

      Desde luego que feromonas de gato llevo hasta en los pensamientos, quizás fue el detonante de su "atrevimiento" jejeje, aunque es la primera vez que un gato de la "calle" se me sube en menos de 5 minutos, desde luego que le sobraba confianza al michillo xD

      Un besazo!!

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