viernes, 26 de febrero de 2016

Y cuando parecía que acababa....

…. vuelta a empezar.

El Minimalismo es una evolución, o así lo veo yo.

Si recordáis que andaba estos días con el desván y las cosas que había guardado “por si acaso”, pues todavía sigo en ello, aunque gran parte ya había sido debidamente cribada.

Ya tenía todos nuestros libros, los cómics, los objetos de decoración, fotos y los juegos “salvados”, así que ayer los estuve recolocando, limpiándolos, etc.

En principio me sobró una estantería, que rápidamente regalé. Al hablar con la receptora, no entendía cómo todavía me quedaban cosas por sacar de mi casa, con todo lo que había salido ya. Y yo pensando…- “y lo que me queda”…. Pero aún no era consciente de cuánto. Y es que esto del Minimalismo parece que lleva más tiempo de lo que una se imagina, en función del grado al que uno desee llevarlo, por supuesto.

En mi caso, a más trastos saco, mejor me encuentro. No obstante es preocupante la cantidad de objetos que se pueden llegar a acumular, y no hablo de una vida entera precisamente….

Bueno, que me desvío. Allí estaba ayer limpiando los libros, objetos y cómics que me quedaba, cinco estanterías enormes llenas, y dos cajoneras grandes. Quedó una habitación muy bien ordenada y limpia, pero mientras limpiaba y ordenaba, una pregunta me surgió inmediatamente: “Pero qué puñetas estoy haciendo?” Ahí estaba yo, limpiando y ordenando libros. Libros que sé que no voy a volver a leer, que me encantaron en su día, si, y que en una primera criba me hicieron sentir algo que ahora ya no sentía. ¿Se puede dejar de amar a los objetos? Pues no es tan descabellado. Si te puedes enamorar y desenamorar de las personas, más normal veo que suceda con algunos objetos, no?

Terminé de limpiar y ordenar todo y cuando llegó la tribu les enseñé el resultado. Y nos miramos y pensamos lo mismo. Ya no queremos tantos trastos. Se han convertido en una losa. Las novelas que hace unos meses no salían ni con agua hirviendo, ahora es mejor que estén en otras manos, que el ebook es lo único que utilizamos. Los cómics, juegos, adornos favoritos….. . ya no nos vemos empaquetando esas cosas en caso de mudanza.

Creo que probar las mieles del Minimalismo nos ha hecho un clic en la cabeza, y es que ni queremos ni necesitamos todas esas cosas. Necesitan vida en otro lugar, aquí están estorbando.

Hoy he ido a un Centro para niños con discapacidad. Tenía un juego de logopedia ya unos años guardado, un juego en perfecto estado y que sirve para enseñar a los niños a hablar. Cuesta un ojo de la cara, y es de vergüenza que tengan esos precios, pero bueno.. no voy a hablar de eso en éste momento. Como ya hace años que no lo necesitamos lo hemos llevado como donación. Dicen que nadie da esas cosas. Ojalá la gente fuese consciente de lo importante que es que las cosas se sigan usando, da igual lo que sea. No estancar los objetos ni dejarlos inservibles cuando no los usemos. Seguro que alguien los exprime por ahí, los usan como se merece, y los objetos terminen su ciclo de vida. A veces no queremos dejar salir cosas solamente por el precio que hemos pagado por ellas, pero por otro lado pienso: - "¿Es necesario seguir pagando la carga de mantener algo que ya no usamos ni queremos?"

Así que no queremos tener todo lo que nos hemos quedado, y toca destrasteo profundo de nuevo. 

Estoy cansadísima de trastos, y qué largo es esto, aunque ciertamente han sido muchísimos años acumulando, así que ahora toca “pagar” por ello con trabajo extra. Menos mal que el resultado es extraordinario.

Y para terminar el post, una pequeña reflexión. A día de hoy, si tuviese que salir ya mismo de casa, me llevaría unas zapatillas de correr, el portátil y los gatos (obviamente los humanos salen solos ;) ).

¿Y tú, qué te llevarías?

12 comentarios:

  1. El portatil.
    La pasta.
    Las gafas, no soy nadie sin ella.
    Las llaves del coche.
    Y contestando a tu post, a mí me cuesta muchísimo desprenderme de las cosas. Especialmente de los libros. Pienso " y si luego lo necesito o me apetece". Vamos la típica mentalidad de la persona que no quiere soltar nada. Tendré que ir mejorando poco a poco.
    Un saludo y enhorabuena por tus progresos.

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    1. Sé de lo que hablas perfectamente. Así es como llegamos a acumular tantas y tantas cosas en nuestro caso, pero llegó el día del clic y bendito sea!! Los límites los ponemos nosotros ;)

      Besotes!!

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  2. Dios, Esther, si vinieras a mi casa me dabas un coscorrón. Tengo los comics de cuando mi padre era pequeño. No uno o dos, no... ¡un cajón de un metro cúbico lleno de comics, periódicos, revistas...!

    Luego están los míos... joder, casa grande = trastos grandes.

    Si tuviese que salir de casa me llevaría la gata, el perro y un disco duro externo. Tal vez alguna otra cosa que cupiera en el bolso.
    Pero como sé que no voy a tener que salir por patas... pues así me va.

    Tengo que aprender mucho todavía. Mucho no. Todo.


    Uf!

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    1. Jajaja, poco a poco mujer, que ya estoy yo sudando por ti y por el resto del mundo. Chica cómo es posible que hace unos meses quisiera tantas cosas y hoy no? Será terapéutico, seguro! jajaja

      Respiremos juntas, una, dos, tres, fuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!

      Besicos!!

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  3. Estimada Esther, que artículo tan sencillamente delicioso y sincero, como te comprendo, te he de decir que nunca terminamos, no paramos de acumular, unas veces disfrazada de prudencia, otras por avaricia o pereza, pero siempre a la que nos descuidamos amontonamos.
    Yo comencé por una “catástrofe” y ahora sigo por convencimiento (por eso me digo “minimalista sobrevenido”). Tú estás disfrutándolo y te será más placentero el hacerlo, mientras que cuando eres “sobrevenido” al principio es doloroso el desapego, algo que cuesta.

    Un abrazote de amigo.

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    1. Muchas gracias Alberto, maravilloso el comentario que me dejas, otra de las cosas que disfruto con mucha ilusión, cada opinión, cada reflexión. Siempre me ayudan a crecer. Gracias! y otro gran abrazo para ti también!

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  4. ¿Y tú, qué te llevarías? Nos preguntas.
    La “mochila de supervivencia”: documentación, dinero, medicaciones y una herramienta multiusos, el resto que me siga si puede…

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    1. "...el resto que me siga si puede..." Buenísimo!! :D

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  5. Hola, hace un año tuve que evacuar mi apartamento por un incendio en el edificio. Solamente me llevé mi mochila donde tengo mis cosas: documentación personal, portátil, teléfono, bolígrafo, gafas, el libro que estoy leyendo, los papeles de trabajo actuales y la llave de mi coche. Solamente tuve que agregar a mi mochila un sobre donde tengo mis ahorros escondidos en un lugar seguro (no tengo cuenta bancaria porque no me gusta que el estado me controle)

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    1. Vaya! eso si que es un ejemplo real, no los hipotéticos que nos planteamos!! Pues realmente creo que cogiste todo lo necesario para volver a empezar, y espero que haya sido bueno y fácil el recomienzo. Muchas gracias por tu experiencia Armando, un saludo!!

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  6. Entonces tu familia también es minimalista! Qué suerte! Yo estoy mitad en casa de mi novio, que entiende esa filosofía, pero no la aplica casi, mitad con mis padres, que siguen trayendo cositas que se quedan en el desván o el dormitorio 'vacio'. Es una pena!

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    1. Empecé yo sola y en poco tiempo empezaron a sumarse, porque los resultados empiezan a notarse y disfrutarse enseguida. Y a poco que empezaron ellos también, pues imagínate qué gusto!! Así estamos casi un año sacando trastos de casa y cada día más contentos con la decisión :D

      Un besote!! Ya me contarás cómo te va la aventura!! ;)

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