miércoles, 10 de febrero de 2016

Negociando conmigo.

En plena incursión al desván, he cogido una caja en la que ya sabía que había cosas de la cocina: Algunas tazas, un molinillo de café manual, un reloj de cuerda y un par de cajas de latón que me encantaron en su día, y todavía lo hacen. 


Para lo único que no encontraba salida ni utilidad era a las cajitas, y sin utilidad, no pueden estar, porque tampoco es que les tenga un apego importante. 

Pensando un ratito y mirando alrededor, he visto las horribles cajas de cartón donde vienen los sobres de infusiones que compro en bolsitas, y me he prometido a mi misma, que cuando compre alguna cajita de infusiones, el traslado será inminente. Y voy a cumplirlo porque me ha gustado mucho el resultado, y a mi michi-abuelete parece que le ha gustado :)


Y por hoy concluye la incursión del día, mañana volveré a por otra caja, a ver qué me encuentro y que hago con ello, si negociar o largar.

Hasta pronto!!

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