miércoles, 19 de agosto de 2015

2ª Ronda: Dormitorio principal y armario. Evocando recuerdos.

Me lo he tomado con calma, pero ya he terminado. Han salido unas 3 bolsas con prendas y cosas que ya no uso pero pueden ser reutilizadas perfectamente. Un par de prendas han quedado para trapos de limpiar.

Finalmente, y tras reorganizar todo, me ha sobrado una cómoda pequeña que tenía a modo de mesita de noche. Está completamente vacía y hoy saldrá de la habitación, quedando en la habitación simplemente un armario muy grande, y la cama, también muy grande. Por lo que la estancia se aprecia muy despejada, aunque no vacía, y se respira paz.

Muy satisfecha con el resultado, todavía me queda espacio libre en el armario, aunque como reza la famosa serie de televisión Juego de Tronos, "Winter is coming", y las prendas de invierno ocupan más espacio que las estivales. Así que no dejaré la cómoda demasiado lejos hasta que no considere que realmente puedo prescindir de ella en todas las estaciones del año. 

Encontré una pequeña toallita que me regaló mi abuela hace más de 30 años. Recuerdo perfectamente el momento en que me la dió, pude revivirlo en cuanto la ví, y me tapé la cara con ella, inspirando fuertemente como si pudiese volver a oler a ella.

Desde que nací, pasábamos los domingos juntas. Siempre le hacía preguntas, y con la mayoría de ellas estallaba a reír. Reconozco que con aproximadamente unos 7 años que contaba, la pobre no esperaba semejantes cuestiones. Me dejaba descuadrada con sus risas, porque yo preguntaba las cosas enserio, obviamente, pero puedo imaginar, ahora que mi hija me hace preguntas similares, y rompo a reír muchas veces, lo profundamente que me quería y la admiración que sentía por mi. No sé a ciencia cierta si era su nieta favorita, pero así me lo hizo sentir siempre, y eso que tenía más de 30.

Esa tarde, estaba yo reflexionando sobre las herencias. Acababa de conocer esa palabreja y le pregunté a mi abuela que qué era una herencia. Me dijo que eran las cosas que dejaban las personas cuando morían a sus seres queridos.

- ¿Tú cuando te mueras me vas a dejar "herencia"? - le pregunté.

Así tal cual, con la inocencia propia de una niña de mi edad, y el profundo desconocimiento del dolor que puede provocar la muerte de un ser querido, y el miedo que puede provocar el mero pensamiento de la muerte de uno mismo, le solté la pregunta. 

Creo que otra persona me hubiera echado la bronca del siglo, como en otra ocasión sucedió con otra de mis "ingeniosas" e inoportunas preguntas. Pero ella no era así, no era otra persona, era mi abuelita y era especial. Por eso la quería tantísimo.

Me sonrió dulcemente y me dijo que no tenía mucho y no sabría qué pasaría con lo poco que tenía cuando muriese. Y era cierto, no tenía mucho (materialmente hablando), y lo poco que poseía no era suyo, sus hijos les proveían de todo aquello que necesitaban, pero todo aquello yo no lo sabía.

Sencillamente satisfizo mi curiosidad sobre la palabra en cuestión y supongo que ya empezaría a reflexionar sobre otras cuestiones.

Un rato después me dio el catecismo de mi padre, un recordatorio de su comunión, envuelto en una pequeña toallita blanca, con una flor en medio. Me dijo que me quedara eso para que la recordara cuando  no estuviese.

Lógicamente no me hace falta nada para recordarla, fue tan especial conmigo que su recuerdo es permanente en mi memoria. Pero esa toallita me hace recordar el momento como si pudiera verlo desde fuera, como una película. Y ahí está, junto con las cartas que me escribe mi pequeña, y de vez en cuando me gusta releer.

Y esa es la historia de esa toallita que guardo con tanto cariño. Y por supuesto, la "herencia" que me dejó fue un inmenso amor y cariño que siempre permanecerá en mi corazón.



6 comentarios:

  1. Una historia preciosa, gracias por compartirla

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    1. Muchas gracias a ti por leerla y sobre todo por hacérmelo saber :)

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  2. Muy bonita la historia Esther. Es un claro ejemplo de las cosas que nos transmiten alegrías, de las que uno nunca debería desprenderse.

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  3. Me has hecho llorar recordando a mi abuelita (la llamaba así). Qué ternura y cuánto cariño y amor dan las abuelas. La recuerdo casi a diario, mientras eso suceda, ella sigue conmigo.

    Esa toallita va a acabar de herencia para tu niña. Mucho destrasteo, pero eso... eso es un tesoro. Qué historia tan preciosa.

    Besos (hoy emocionados).

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    1. Son lo mejor del mundo. Yo también la llamaba así, a ella le encantaba.

      Muchas gracias Amelia, muchos besos para ti también. Me alegra mucho que te haya gustado :D

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