jueves, 18 de junio de 2015

La sorpresa.

Hace unos días os comentaba que estaba muy feliz y emocionada por algo muy inusual (para mi) y a la par muy divertido. Un pequeño-gran reto, escribir un post como invitada al blog de Homo Minimus

Me ha gustado la experiencia de hacer un pequeño resumen de mi andadura hasta el día de hoy, y a la par, la emoción de "verme" desde fuera. Me ha encantado la experiencia y la he disfrutado muchísimo.

Muchísimas gracias Homo Minimus por éste "reto tan chulo", me ha encantado.

Podéis ver el original aquí :)


El viaje al minimalismo de Esther
Este es un artículo invitado de Esther, una bloguera muy animosa recién convertida  a la fe minimalista  que ejemplifica perfectamente lo que es la mentalidad experimental:
Empieza un blog en abril de este año, Viaje al minimalismo,  para compartir sus experiencias, escribe en poco más de dos meses 71 artículos con el relato diario de sus esfuerzos, se libra de un millón de trastos , empieza a meditar y devora los libros de Leo  Babauta.
Además, está en contacto con otros minimalistas  y comenta en este blog. Le digo que dentro de un año, si mantiene su blog, la incluiré en la lista de blogueros minimalistas (el 95% de los blogs desaparecen en menos de un año). Mientras tanto,  le sugiero que escriba un artículo invitado y en pocas horas me entrega el artículo que vais a leer hoy.
Gracias, Esther.
Me llamo Esther y tengo 41 años. Soy madre de una niña y de cinco gatos. Llevo viviendo un montón de años con mi querido compañero de andaduras, que a la par es el padre de la tribu. También soy Vegana, Animalista, Minimalista, Escritora-Blogger y Runner. No soy de etiquetas, pero soy consciente de que pueden ayudar a hacerse una ligera idea de la persona.
yo1
He tenido la suerte, el honor y el placer de poder escribir un post para uno de los blogs más relevantes sobre el Minimalismo, un estilo de vida sencillo que a la par ha trastocado toda mi vida, mejorándola hasta niveles inimaginables. Y de eso voy a hablar, de mi experiencia hasta el día de hoy.
Hace unos meses empezó mi “Viaje al Minimalismo”, título que le di a mi blog, que trata sobre toda mi andadura en este estilo de vida, y que escribo por varias razones. En primer lugar, para grabar a fuego todo el trabajo que me ha costado  vaciar mi casa de trastos, y por otro, poder hablar de lo que me gusta tranquilamente, sin que nadie se vea obligado a leerme, y si a la par puedo inspirar a alguien, o hacerlo disfrutar de la lectura, para mí es más que suficiente.
Intentaré resumir lo máximo posible, aunque mucho me temo que no tengo medida a la hora de escribir, me disculpo de antemano.
En abril estallé. Me sentía ahogada entre tantas “posesiones” que me consumían mucho tiempo y energía para tener todas mis cosas en orden, y nunca conseguí ese anhelado orden.
Horas, días, semanas, meses y años… invertidas en limpiar, ordenar, buscar, y muchas veces no encontrar. Demasiado tiempo perdido para cosas básicas, y por más rutinas y sistemas de orden que intentaba, siempre era lo mismo: No encontrar nada, o tardar demasiado en hacerlo.
Finalmente di con el Minimalismo como forma de vida, leí y leí, y me enamoré. Lo puse en práctica inmediatamente. Aprendí cómo seleccionar lo que era un trasto y lo que no. Me quedé sólo con lo realmente necesario y lo que realmente me hacía feliz, y empecé a sacar sacos y sacos, cajas y cajas.. montones de trastos, no os podéis hacer una idea, o quizás sí. Durante un mes entero, que me fijé como objetivo, diariamente salían montones de trastos… regalos, donaciones y basura. Y sorprendentemente no echo nada en falta….
Creo que esto del Minimalismo, de alguna forma se lleva en la sangre, porque aunque por los trastos nadie lo diría, en otros temas de mi vida sí que llevo aplicando el minimalismo desde hace años (sobre todo en tema finanzas, que es mi “empleo formal”, en salud y alimentación, y principios básicos de bienestar, entre otros).
Cuando terminé con el “destrasteo” general, terminé harta de trastos, muy satisfecha con el resultado, y con algo menos de peso en todos los sentidos. No podría definir ésta aventura en una sola palabra. Fueron tantas emociones, tantísimo trabajo, tantos recuerdos, tantos trastos….una montaña rusa de sensaciones, pero sobre todo, tras el palizón que me di, algo me quedó muy claro. Y es que en ésta casa ya no entra cualquier cosa.
Y así fue como empecé mi vida minimalista. Y lo que me está aportando no es poca cosa:
  • Romper con fuertes vínculos sentimentales
  • Libertad y tiempo libre.
  • Mente despejada.
  • Capacidad de detección de trastos.
  • Ahorro de tiempo y dinero
  • Sensación de seguridad y libertad (adiós miedos).
  • Salud y bienestar..
  • Madrugar por gusto.
  • No procrastinar.
  • Desvincularme de banalidades.
  • … y un largo etc.
Actualmente me encuentro disfrutando de mi vida con los míos de un modo muy sencillo y pleno. Hago lo que me gusta y me satisface, lo que me hace crecer como persona y a la par ser mejor. Me propongo objetivos que cumplo gustosamente y empiezo a plantearme retos para conocerme a mí misma y algunos de mis límites.
CUYEN en la cima del rascador
He de reconocer que tras terminar el destrasteo, tuve una extraña sensación dentro de mí. Tener la casa casi vacía, casi sin muebles, tanto tiempo libre que al principio no sabía ocupar del todo….  Creía firmemente que tras miles de trastos que salieron, alguno echaría en falta. Fue una incertidumbre que creo que todo Minimalista pasa, porque el cambio….es increíble. Pero duró muy poco, pues sólo tenía lo que realmente necesitaba y muchísimo tiempo libre para mí. Y a día de hoy, no he echado de menos ni un miserable objeto de todo lo que salió.
Actualmente, aprecio mucho más las experiencias, porque al fin y al cabo, en cueros vine y las experiencias son lo que me voy a llevar. Sola vine y sola me iré y éste camino lo recorreré con quienes aprecio, disfruto y me enriquecen.
Las oportunidades ya no pasan delante de mis narices. Ahora las aprovecho y las disfruto al máximo, aprendo de ellas para bien o para mal.
Y la consciencia es algo maravilloso con lo que reconciliarse, ser consciente de todo no tiene precio, lo más insignificante puede inspirarte para crear.
Como os comentaba al principio, no soy precisamente parca en palabras, no obstante he disfrutado mucho escribiendo este post y espero que os guste, os inspire o lo que sea.
Un saludo,
 Esther.

8 comentarios:

  1. Lo vi porque tengo a Homominimus en mi blogroll y entré a ver qué se contaba, y allí te encontré, ja ja ja.

    Dejé un saludo (no llegaba ni a comentario).

    Besotes y enhorabuena.

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    1. Y muchísima ilusión que me hizo!!! por si estaba poco emocionada.... ahí mi niña apoyando!!! :D

      Mil gracias!!!! besicos!!!

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  2. Me ha encantado esta entrada. Muchas gracias por compartirla con nosotros. Un saludo.

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    1. Muchas gracias a ti por leerla!! me alegra que te haya gustado, gracias!!

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  3. Felicidades por el post, así da gusto :)
    Bss

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    1. Muchas gracias.

      Si que da mucho gusto, es genial!!

      Besitos!!

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  4. Me ha encantado eres muy valiente,un beso guapa te sigo y me sigues inspirando.

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