miércoles, 27 de mayo de 2015

Una cosa detrás de otra.

Desde que tomé la decisión de que si era preciso, saldría en busca de trabajo fuera de mi zona de confort, he estado pasando por un infierno de estrés, fruto del pánico que representa un cambio tan grande en mi vida, que todavía no se ha producido, y que no se sabe si finalmente se producirá.

Son normales ciertos niveles de estrés, dependiendo de la situación de cada cual. Que es cierto que podría coger la mochila hoy mismo y largarme, literalmente hablando, pero tengo una familia, y tengo asuntos por zanjar antes de hacerlo. Y lo más importante, no me haría feliz hacerlo así.

Y son todos éstos asuntos, reales y no tan reales (miedos!) los que me han llevado a estresarme y hacer demasiadas cosas a la vez, y siento éstos días que pasan y no son fructíferos.

En cualquier cosa que haga, estoy pensando en otra, no me centro, algunas las repito dos veces y otras las olvido. Un comportamiento caótico al que no estoy acostumbrada.

Y echo el freno por fin, paro y pienso, como es mi estilo, y he decidido que una cosa detrás de otra.

Hacer una cosa detrás de otra, no sólo es más eficiente, sino que resulta más enriquecedor y se disfruta de ello.

Buena prueba de ello acabo de tener, mientras estaba leyendo, acariciaba a uno de mis gatos que duerme largas siestas a mi lado mientras estoy en el ordenador.

Esto es un ritual diario, pero son muy pocas las veces me he parado de leer para observar cuanto disfruta mi gato de esas caricias (y yo de acariciarlo). 

Y es como un motor, está durmiendo, y empiezo a acariciarle la cabeza, entonces se conecta la máquina del ronroneo, abre los ojos, me mira y los entorna (señal que está a gusto), dirige sus orejas hacia delante (posición de atención) y bosteza. Luego cierra los ojos mientras continúa ronroneando, moviendo ligeramente su cabeza hacia donde quiere que vayan dirigidas las caricias. Es un momentazo. Un momentazo que podría disfrutar diariamente, incluso varias veces al día, momento que nos hace feliz a ambos, y que otra distracción (que también me hace feliz) como es la lectura, me distrae de ello. Ambas cosas me hacen felices, pero al hacerlas a la vez, se pierde esencia en alguna de ellas.

Y pasa con pequeños y con grandes detalles, nos perdemos grandes momentos por hacer varias cosas a la vez, en incluso si son demasiadas, llegan a estresarnos.

La conclusión que saco y que pienso poner en práctica en mi vida, será hacer una cosa detrás de otra,  y disfrutarlas al máximo, que para eso tengo tiempo de sobra.


Hasta pronto!!!

6 comentarios:

  1. Hola Esther! Acabo de encontrar tu blog gracias a los comentarios que has dejado en el blog Casa Perfecta. Esta es una de las cosas que intento controlar en mi día a día, y que cuando la consigo disfruto mucha más de las cosas que hago.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Srta. Petruski!! gracias por tu comentario!! Pues eso intentaré, centrarme en todas las cosas que pueda, al final se convertirá en un hábito, pero desde luego que en cuanto me amontono... no puede ser!! ;)

      Besitos!!

      Eliminar
  2. Esther, muy buena decisión. Foco, foco, foco, en cada pequeña cosa, y una tras otra. Aunque no lo creas, la vida da más oportunidades de las que creemos, ya verás :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me agarro a tus palabras como a un clavo ardiendo, a ver si por fin veo la luz. Por lo menos, en cuanto a ánimos se refiere estoy muy, pero que muy bien, y eso ya es un gran paso.

      Besos!!!

      Eliminar
  3. Me encanta acariciar a mi gata, suelo pasar ratos largos sentada en la terraza con ella, solamente con ella. Momentazos relajantes.

    Incluso pasando la escoba se puede estar a gusto cuando prestas atención a lo que estás haciendo. Es una forma muy zen de vivir, y me gusta.

    Verás como las cosas se irán poniendo en su sitio (las físicas y las otras) y la incercia te llevará donde tengas que ir, de manera natural y sin estreses agobiantes.
    Te lo deseo de todo corazón, y tal como lo llevas, seguro que se cumple.

    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Amelia!! Efectivamente, es algo muy grato cualquier pequeña actividad que antes podía pasar desapercibida y ahora se puede disfrutar al máximo. Es un gran cambio que merece la pena, la verdad!

      Besos!!!

      Eliminar